Guacamole

Me acuerdo de la primera vez que probé el guacamole. Tenía 10 años y nuestros vecinos nos habían invitado a su casa a cenar. Yo era muy amiga de su hija, Julia, y a menudo jugábamos juntas en la plaza o en nuestras casas. De vez en cuando nuestros padres organizaban cenitas conjuntas.

He de decir que para la época y para lo tradicional que es Sevilla mi vecina, Pura, era bastante moderna gastronómicamente hablando. En su casa probé nuevos ingredientes y platos de los que nunca había oído hablar antes.

También he de decir que la primera vez que probé el guacamole no me gustó nada. De entrada era verde y, según mi percepción de niña, tenía una pinta sospechosa. Mi paladar no estaba acostumbrado a las sutilezas de la lima o el cilantro. Menos mal que con la edad fui desarrollando mis gustos y refinando mi paladar porque si no me perdería muchas de las delicias que el mundo nos ofrece.

Este platillo es perfecto como entrante para una fiesta o cena informal. A mí me encanta tomarlo con nachos con queso. Como diríamos en inglés “A match made in heaven”.

Ingredientes:

–       2 aguacates maduros.

–       1 tomate grande y maduro

–       2 cebolletas medianas

–       2 chiles verdes frescos (serranos o jalapeños)

–       1 lima

–       1 poco de cilantro fresco

–       sal y comino molido

Parte los aguacates por la mitad. Ábrelos y clava la punta del cuchillo en el hueso. Gira el cuchillo ligeramente y, si el aguacate es bueno y fresco, el hueso se desprenderá con facilidad.

Saca la carne del aguacate de la cáscara. Ponla sobre una tabla y aplástala con un tenedor hasta que quede machadada, casi como una pasta.

Coloca el aguacate en un bol grande (donde luego irás añadiendo el resto de ingredientes). Parte la lima por la mitad y exprime media lima. Añade el zumo al aguacate. Mézclalo bien y déjalo reposar hasta que tengas el resto de ingredientes.

Pica el tomate, la cebolleta, el cilantro fresco y los chiles verdes (no te olvides de quitarle las semillas a los chiles, a no ser que quieras que esté realmente picante). Añade los ingredientes al bol. Mézclalo todo.

  

Cuando ya está todo bien mezclado, añade sal al gusto y una cucharadita de comino molido. Pruébalo y corrige según tus gustos (puedes añadirle un poco más de zumo de lima, si te quedaste corto antes o un poco de salsa picante si no te parece lo suficientemente picante).

  

Preséntalo al gusto y…¡a disfrutar!

Trucos:

– Sabes que el aguacate es bueno y está en su punto cuando tiene un color verde lima intenso (algunos son un poco amarillentos y no suelen estar tan jugosos) y cuando es fácil separarlo de la cáscara y del hueso. He de decir que normalmente consigo aguacates buenísimos en el mercado de mi barrio pero los de la foto no son precisamente un ejemplo de un buen aguacate. Estos estaban demasiado maduros y el color no es el ideal.

– La lima ayuda a que el aguacate no se ponga marrón en seguida. Mi compañero de piso, Wali, me dijo que otro truco es dejar el hueso del aguacate dentro del guacamole. Cuando está listo, colocas el hueso encima (en el bol)  y lo dejas en el frigorífico.

– Lo mejor es usar los chiles verdes frescos porque le aporta frescor y textura pero si no encuentras chiles frescos, siempre puedes utilizar salsa picante como alternativa (Valentina, tabasco…).

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