Empanada de queso y cebolla

Ya hacía tiempo que no compartía una receta para cuando se tienen invitados. Esta empanada es la especialidad de Marco, el repostero caprichoso. Aún me acuerdo de la primera vez que la hizo para mí. Aún estábamos conociéndonos. Era la “fase de cortejo” como me gusta llamarla y la verdad es que durante esa etapa Marco trabajó duro para conquistarme. Siempre me sorprendía con pequeños detalles y con su inagotable paciencia.

Yo sabía que a él le encantaba la buena comida así que le invité a probar mis mejores recetas y creo que eso fue lo que le conquistó. Cuando él se dio cuenta de que a mí me gustaba la gastronomía tanto como a él, también pasó a conquistarme por el estómago y empezó a experimentar con la cocina. Marco viene de una familia de gourmets. Tanto su padre como su madre y su hermano tienen no sólo pasión por la comida sino un gran talento culinario.

En esta ocasión Marco me sorprendió con una sabrosa empanada de queso y cebolla que había aprendido de su madre. Desde que volví de Inglaterra apenas había probado la empanada. Alguna vez había tomado alguna porción de empanada gallega de la panadería y de vez en cuando me daba el capricho de alguna empanada de carne argentina pero la verdad es que esta empanada me teletransportó a Inglaterra donde, lo creais o no, hacen unas empanadas deliciosas. Es parte de su subestimada gastronomía nacional.

Pues recuerdo que esa primera vez que Marco cocinó esta empanada para mí tuvo la mala suerte de que justo cuando estaba en el horno se fue la luz en el barrio y el horno que era eléctrico dejó de funcionar. Dejó que se fuera cociendo con el calor residual sin abrir el horno y así llegó a hacerse el hojaldre justo lo suficiente que fuera comestible. La empanada estaba buena pero cuando la volví a probar con el horno en pleno funcionamiento, me conquistó completamente. Y no sólo a mí sino a todos nuestros amigos que siempre que se organiza una quedada culinaria nos piden la empanada que, donde va, triunfa.

Ingredientes:

–       6-8 cebollas

–       300-400gr roquefort

–       1 paquete de queso en lonchas

–       100ml de tomate frito

–       1 pack de 2 placas de hojaldre fresco

–       1 huevo

–       Aceite de oliva

–       Sal y pimienta

Pica la cebolla muy fina y rehógala en una sartén grande o en una olla antiadherente con un poquito de aceite de oliva. Mientras tanto pon el horno a precalentar a 180º.

cebolla picada

Ve haciendo las cebollas a fuego medio-lento, removiendo de vez en cuando hasta que cambie de color (más amarillenta tirando a marroncita y traslúcida). Tienes que dejar que la cebolla se haga a fuego lento. Al ser mucha cantidad este proceso durará unos 20-30 minutos. Pero tranquilos, esta parte es la más pesada. Una vez pochada la cebolla, el resto es coser y cantar.

cebolla lista

Cuando la cebolla esté muy pochada, la salpimentas ligeramente y añades el roquefort. Cuando éste está ya deretido y está todo mezclado (como una pasta) se incorpora el tomate frito.  Ahora es un buen momento para probar el relleno. Si ves que a lo mejor te has pasado con el queso y está muy fuerte, puedes añadir un poco más de tomate para rectificar.

cebolla pochada con roquefort  cebolla y roquefort derretido

tomate frito al relleno  relleno listo

Cuando el relleno esté un poco más liquido y de color anaranjado apártalo del fuego y fíltralo con la ayuda de un colador. Haz esta maniobra en la pila porque si no puedes salpicar y manchar toda tu superficie de trabajo. Al filtrarlo consigues un relleno más espeso y consistente.

base de hojaldre  relleno sobre el hojaldre

Coge una bandeja de horno y cúbrela con el papel de horno que suele venir en el paquete de hojaldre fresco. Extiende una de las 2 placas de hojaldre y empieza a verter poco a poco el relleno de la empanada . El relleno debe cubrir toda la superficie del hojaldre dejando un margen de 0,5 cm aproximadamente en los extremos. Necesitamos esos bordes para sellar la empanada con la otra placa de hojaldre. También es importante no pasarse en la cantidad de relleno que usas. Que sea aproximadamente de un dedo de grosor. Si os sobra relleno lo podéis congelar para otra empanada en el futuro.

capa de queso en lonchas  empanada sellada

Antes de tapar la empanada con la otra placa de hojaldre se cubre el relleno con queso en lonchas. Esto suavizará el sabor del roquefort y ayudará a darle consistencia al relleno. Ahora ya puedes tapar la empana con la otra placa de hojaldre . Utiliza un tenedor para sellar los bordes y haz varias incisiones en la capa de arriba para que el relleno respire. Así evitarás que se rompa o que suba demasiado el hojaldre.

empanada sellada y pintada con huevo

Por último bate un huevo y con una brocha de cocina “pinta” la empanada. Así quedará tostada y brillante.  Ya se puede meter en el horno durante 10-15 minutos a 150º. Atentos para que no se os queme.

empanada de queso y cebolla

¡Y listo! La empanada está buena recién hecha pero para mi gusto está excelente cuando se ha dejado enfriar. ¡Que aproveche!

Trucos:

–       Si eliges una cebolla roja o de figueras, quedará más sabroso, aunque vale cualquier cebolla.

–       Si tienes una picadora, puedes picar ahí la cebolla y te ahorrarás mucho trabajo sino, habría que cortarla muy fina.

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