Bar la Esquinica

¡Menudo fin de semana de excesos! Mi homeópata se echaría las manos a la cabeza…Después de 4 meses de estricta dieta macrobiótica este fin de semana la rompemos a lo grande.

El jueves inauguramos la Navidad montando nuestro árbol entre amigos. Por supuesto acompañado de buena comida: tortilla de patata casera, hummus casero, pizza y pollo al curry con arroz. Y de postre…ensaimada de Mallorca. ¡Menuda combinación! Cada amigo trajo algo y la verdad es que nos pusimos las botas. Empezamos las Navidades por todo lo alto.

El viernes el repostero caprichoso y yo hicimos una excursión a Gerona. Nunca habíamos estado allí y la verdad es que es una ciudad con muchísimo encanto. Pero ya os contaremos qué hicimos y, sobre todo, donde comimos en próximos posts.

El sábado nos encontramos con nuestros amigos Jorge y Vanessa en el barrio de Vanessa para probar la comida de uno de los bares de tapas más míticos de Barcelona, La Esquinica. Y hoy, arepada con mis antiguos compañeros de piso. En breve pondré en práctica lo aprendido hoy y os enseñaré a vosotros también a hacer arepas.

Pero retomemos lo que nos ocupa que es mi reseña del bar La Esquinica. Es un bar de toda la vida de inspiración aragonesa ya que su dueño es de Teruel y, de hecho, se le conoce como “el Maño”.

Es impresionante ver como el dueño a pesar de su edad se mantiene en plena forma y todavía al pie del cañón. A pesar de tener un “ejército” de camareros cada cual más eficiente él está ahí cada día pendiente de sus clientes y asegurándose de que ninguna clienta sale de su restaurante sin su chupa chups, el pequeño obsequio que dan cuando presentan la cuenta. Y es que son los pequeños detalles como estos los que hacen que los clientes se sientan apreciados y que vuelvan.

la esquinica entrada  la esquinica exterior

la esquinica interior

El bar está siempre a rebosar. Nosotros llegamos a las 22h y nada más llegar fuimos a pedir número (sí, como en las carnicerías). Nos lo dieron y nos dijeron que nuestro turno sería en una hora y cuarto. Sí, una hora y cuarto…Aún así nos quedamos porque ya íbamos prevenidos de que la espera sería larga y porque habíamos ido hasta Vilapicina únicamente para eso. Te hacen esperar en la calle donde tiene una zona acotada por una cuerda (como en las discotecas). A esta zona la llaman la “salica de espera”. Y allí estábamos todos, esperando pacientemente a que nos dieran nuestra mesa. Cuando por fin nos sentamos nos atendieron de forma rápida y eficiente y la verdad es que todo estaba bueno.

Las tapas son tradicionales, de toda la vida. Sobre todo son frituras. A nosotros nos recordó a la comida de las casetas de la Feria de Abril de Sevilla. Era parecido pero con alimentos más del norte. Por ejemplo en vez de pimientos verdes fritos, aquí había pimientos del padrón.

Nosotros empezamos por probar las patatas bravas porque tienen mucha fama. Hay bastante polémica entre si estas son mejores o no que las del bar Fidel de Sarriá. A mí personalmente me gustaron más. Las patatas estaban mejor fritas, eran menos aceitosas. Pero sí es verdad que para mí las patatas bravas son patatas con salsa brava, es decir, salsa picante con una base de tomate. En este caso la salsa era un alioli delicioso (muy potente) coronado por un poco de pimentón. Si estas son el tipo de bravas que os gustan, pedidlas y acertaréis.

patatas bravas  longaniza

chocos  pulpo

Después probamos la longaniza aragonesa. Estaba muy rica y bastante distinta a la longaniza catalana. También probamos los chocos a la andaluza que estaban frescos y hechos a la perfección. El pulpo a la gallega también estaba a la altura de mis expectativas. Estaba casi tan bueno como el de mi suegro y eso es mucho decir. Estaba tierno y jugoso pero con textura firme. Para nada correoso.

tigres  secreto iberico

chipirones  calamares romana

Por si eso fuera poco también probamos una tapa de “tigres” que, obviamente no tiene nada que ver con el salvaje felino, sino que se trata de mejillones tigre rellenos. No es una tapa que yo me suela pedir pero admito que fue una de mis favoritas junto con el montadito de secreto ibérico. Ambas tapas me parecen imprescindibles en este bar. Los mejillones estaban cremosos por dentro y crujientes por fuera y el relleno tenía un delicioso punto picante. El secreto ibérico estaba jugoso y hecho en su punto. Creo que estaba marinado con alguna hierba. Para mí fue un perfecto broche final para la cena. Aún así aún nos quedó un huequito para probar los calamares a la romana y los chipironcitos. Estaba todo muy bueno pero mis tapas favoritas sin duda fueron los mejillones, el secreto y la longaniza.

Otras de las tapas más demandadas, que probaré la próxima vez que vaya, son el lacón, la bomba de patata y carne, la chistorra y las alcachofas.

vino castillo ducay carinena

Regamos esta cena con un vino blanco seco de denominación de origen Cariñena y con un par de cervezas y agua. Todo esto nos salió por sólo 15€ por cabeza. ¡Imaginad! Todas esas tapas y bebidas por menos de 60€.

azucar

Como último comentario diré que el sitio no es elegante ni el más cómodo pero desde luego te hacen sentir en casa y la comida es honesta. Además nos encantó el sentido del humor que tienen y como todo es “pequeñico”. Si no, mirad el sobre de azúcar o la cuenta…

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2 pensamientos en “Bar la Esquinica

  1. Ay nena qué recuerdos!!! Íbamos a la Esquinica con mis amigas desde que teníamos 16 años. Nos os podeis perder el New Orleans (si aún está). Es un café/bar de dos plantas un poquitín más abajo, para tomar unas copichuelas después o antes de ir a la Esquinica.
    Besitos!! Yolanda 😉

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