Slow food en Somorrostro

¿Sabéis qué significa “Slow Food“? Literalmente quiere decir “alimentación lenta” pero a lo que solemos hacer referencia hoy en día cuando hablamos de “Slow food” es más bien a un nuevo concepto de gastronomía que surgió en Italia como respuesta a la rápida expansión de conocidas cadenas de fast food por este país. Se trata de hacer de la comida un placer consciente y responsable. La idea es que los comensales presten atención y valoren la calidad y la procedencia de las materias primas que consumen. Es un resurgir de los sabores y costumbres tradicionales, un intento de salvaguardar el patrimonio gastronómico local.

El restaurador que aboga por el movimiento slow food intenta que sus clientes paladeen cada bocado con calma, disfrutando del momento, del entorno y de la experiencia gastronómica. Algunos pueden llegar incluso a ilustrar a sus comensales en cuanto al origen de sus productos ya que una parte muy importante de esta gastronomía es la conexión con los productores, ya sean agricultores, granjeros, panaderos, etc. Sin ellos no existiría esta cocina de “vuelta a los orígenes” donde la calidad de la materia prima es primordial.

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Podríamos considerar un precursor de este movimiento al granjero francés José Bové, quien al inicio de la globalización de nuestra economía inició un movimiento político entre los agricultores y ganaderos con el lema de “otro mundo es posible” (Altermondialisme). Este granjero, productor de queso, se convirtió en político y personaje público internacional y a día de hoy sigue luchando contra la globalización a ultranza y abogando por la soberanía alimentaria.

En España también ha llegado este movimiento de la mano de Slow Fooduna asociación ecogastronómica que promueve estos valores de educación del gusto, de sostenibilidad y responsabilidad. En la web de Slow Food encontraréis otro concepto que también está muy de moda: restaurantes Km0. En este caso el enfoque es sobre todo el del aprovechamiento de los productos locales, siendo estos los protagonistas de todos sus platos. Según la asociación Slow Food un restaurante es Km0 cuando:

  • Promueve la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera producidas por el transporte de alimentos.
  • Divulga las cualidades y el valor de los alimentos incluidos en las categorías Arca del Gusto,  Baluarte y Tutelado (conceptos que podéis encontrar definidos en la web de Slow Food)
  • Favorece el consumo de productos locales, comarcales y estacionales.
  • El 40% de los ingredientes de sus platos son de origen local, por lo que el restaurante compra directamente al productor a menos de 100 kilómetros de distancia.
  • El 60% restante de los ingredientes que componen un plato Km0 deben pertenecer al Arca del Gusto, Baluarte, Tutelado o tener certificación ecológica.
  • Ningún plato podrá tener alimentos transgénicos o animales que hayan comido transgénicos.

Con estas características, la experiencia gastronómica en un restaurante Km0 tan sólo puede ser placentera y saludable. Al menos así fue mi primera visita a un restaurante de Slow Food en Barcelona. Por recomendación de un amigo que conocí en Yelp, Edu del blog Bravasbcn fuimos hace poco al Somorrostro a cenar y la verdad es que la noche no tuvo desperdicio. Como buen restaurante “Slow” la carta cambiasegún los ingredientes frescos y locales disponibles.

exterior somorrostro  cocina somorrostro

En este caso habían 5 entrantes, 4 platos fuertes y 4 postres a elegir. Puedes elegir 2 platos por 25€ o 3 por 30€. Nosotros tomamos un entrante y un plato fuerte cada uno y compartimos un postre entre todos. Quedamos muy satisfechos.

cubierto somorrostro  carta del dia somorrostro

De entrante, entre oliva y oliva, tomamos un buen vino tinto acompañado por unos boconccinos de sabores con escabeche de verduras. También probamos el arroz con ceps y foie y el pan asado con paté de campaña y vinagreta de calabacín. Los entrantes estaban deliciosos, sobre todo el pan con paré de campaña casero. Todo un lujo.

aperitivo somorrostro  boconcinos con verduras  arroz de ceps y foie  pan asado con pate de campaña y vinagreta de calabacin

De plato fuerte uno de mis amigos se pidió el magret de pato con crema de remolacha, cerezas y pasas. El pato no suele ser mi primera elección cuando voy a restaurantes pero debo admitir que este plato es un fuera de serie. El pato estaba en su punto, jugoso y sabroso. La crema tenía un sabor único, distinto, excitante.

magret de pato con crema de remolacha, cerezas y pasas  magret de pato con crema de remolacha  lasaña de jabato con crema de calabacin  llisa sobre cuscús de cítricos y polenta

Mi otro amigo se pidió la lasaña de jabato con crema de calabacín. No se suele encontrar jabato por la ciudad tan fácilmente y, si hubiera sido en otro sitio, a lo mejor no lo hubiera probado pero siendo un restaurante de Km0 y de confianza lo probé y no me arrepentí. Lo que más me gustó del plato fue el contraste de la carne tan cremosa con el calabacín fresco.

Por último, mi plato. Me pedí pescado. Raro en mí, dicho sea de paso (y si no, preguntadle a mi madre) pero se me antojó. El plato era lisa sobre polenta con cuscús de verduras ¡Gran acierto! El cuscús tenía un punto cítrico que me hizo plantearme el añadir ralladura de lima o limón al cuscús la próxima vez que lo haga en casa.

chocolate blanco y moras

 

Para acabar tomamos un postre que aparentemente parecía sencillo: chocolate blanco con moras. Pues fue todo un juego de texturas y sabores. Me encantó.

A modo de conclusión os diré que si bien estoy de acuerdo con la mayoría de las premisas de este movimiento de Slow Food, yo sería un poco más flexible en cuanto a innovación. Ya que por un lado defiendo que se tiene que preservar la cocina tradicional pero no soy contraria a innovar en la forma de combinar los ingredientes, de cocinarlos y de presentarlos. Como hacen en el Somorrostro.

Siempre y cuando sean alimentos de calidad, obtenidos de forma sostenible e idealmente locales, no me parece mal que a la hora de cocinar haya inspiración de las cocinas de otros países. No pongamos freno a la creatividad, pero siempre con cabeza y sentido común.

Fuentes: 

Muy Interesante

Eroski consumer

Directo al paladar

Asociación Slow Food 

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