Naturaleza y gastronomía en el Pirineo catalán (segunda parte)

La semana pasada compartí con vosotros mi nostálgico recorrido por mis vacaciones de verano. Me centré principalmente en los días que pasé en el Pirineo de Gerona pero aun siendo pocos días había tanto que contar que tuve que repartir mi crónica en dos posts para no aburriros demasiado. En estas fotos de abajo tenéis un recordatorio de los primeros días: mi llegada a Camprodón, nuestra excursión a Castellfugit de la Roca, a Besalú y al parque Molló a conocer los animales de la zona.

puente camprodon  castellfugit de la roca

vaca y ternero  iglesia besalu

Camprodón era nuestro centro de operaciones y de hecho nada más llegar al pueblo ya te sientes de vacaciones. Acostumbrada a vivir en el ajetreo de la ciudad cuando llegas a un pueblo como este, tan pintoresco y tranquilo, es como si el tiempo se detuviera y quedaras relajada de forma instantánea.

reposteria pujol  cocas camprodon

vitrinas pujol  charcuteria camprodon

¿Y qué decir de los productos locales? Verduras y hierbas frescas, legumbres de la zona, embutido y queso hecho localmente con los ingredientes locales y…nuestro gran descubrimiento, la repostería Pujol. En los cuatro días que estuvimos dimos buena cuenta de la pastelería local. Probamos el brownie tradicional (que luce como una magdalena gigante, muy apetecible) y estaba muy rico. También probamos la tartaleta de crema con frutos del bosque. Estaba espectacular. Un pastelito de lo más fino y elegante. Lo que más nos gustó sin lugar a dudas fue su coca de crema rellena de chocolate. Aún sueño con ella por las noches. De verdad, me hice adicta en tan sólo unos días. Y otro punto muy fuerte son sus xuxos. Los mejores xuxos que hemos probado nunca. vall de nuria  jabalies pirineos

osos pardos  marmotas

Después de hacer buen acopio de calorías en el desayuno iniciábamos nuestras rutas turísticas. La próxima vez que vaya al Pirineo pretendo hacer rutas de senderismo pero esta vez con mi sobrino tan pequeño no era viable. Pasamos un día entero en el Valle de Nuria. Fuimos en coche hasta Ribes de Freser y allí cogimos el tren cremallera. Tan sólo este trayecto en tren ya merece la pena. Las vistas son realmente impresionantes. Pero lo que es realmente sobrecogedor es llegar allí y emprender alguna de sus rutas. Nosotros almorzamos en el buffet del hotel (como la gran mayoría de turistas que iba allí de excursión improvisada) y después subimos hasta arriba con el teleférico. Las vistas desde donde te deja el teleférico son maravillosas. A la vuelta estábamos tan cansados que decidimos volver a casa y tomar unas tapas en el pueblo. Aquí fue donde probé por primera vez las patatas de Olot. Una tapa calórica donde las haya, cuya foto debería añadirse en la wikipedia para ilustrar el término “comfort food”. Al día siguiente ya tocaba volver a Barcelona pero no queríamos irnos sin probar un restaurante que nos habían recomendado mis compañeras de trabajo. Se trata de la Fonda Rigá, situada en Tregurá. El interior del restaurante está decorado de forma rural como cualquier tasca de pueblo. Sin embargo el resto de las instalaciones (el baño las salas comunes para los huéspedes del hotel y seguramente las habitaciones) tenían una decoración más moderna y elegante.

hotel fonda riga  fonda riga exterior

fonda riga vistas  fonda riga interior

Aunque lo que realmente impresiona de esta fonda son sus vistas. Cuando vas subiendo con el coche hacia Tregurá  la carretera es estrecha y está llena de curvas. La verdad es que da un poco de miedo pero cuando llegas arriba merece muchísimo la pena por las increíbles vistas. Hasta donde alcanza la vista sólo se ve verde, como un mar de árboles. Yo diría que estas vistas son curativas. ¿Y qué decir de la comida? Es gastronomía tradicional catalana que mi familia y yo degustamos con alegría para celebrar el santo de mi padre y de mi sobrino. El repostero caprichoso y Yuan, mi cuñada, se pidieron canelones como primero. Estaban riquísimos. Eran todo lo que cabe esperar de unos canelones de la abuela. Mi padre se pidió los caracoles y según él fue lo que más le gustó de toda la comida. canelones  caracoles

patata rellena con queso de cabra  milhoja de queso de cabra y manzana con foie casero

Mi hermano probó las patatas rellenas de carne y cubiertas por una enorme rodaja de queso de cabra gratinado. Mi madre y yo tomamos las milhojas de queso de cabra y manzana asada con foie casero. Creo que entre estas milhojas y los caracoles de mi padre hubo empate. Ambos platos eran sobresalientes. Nuestras milhojas eran una bomba calórica y de grasa pero todos los ingredientes encajaban perfectamente y una vez lo probabas no podías dejar de comer hasta no dejar nada en el plato. Me encantó el toque de miel que le pusieron y también los acompañamientos de membrillo y lechuga. Esta guarnición te permitía ir probando distintos sabores y texturas y así el queso y el foie no se hacían tan pesados.

carne a la parrilla  filete de buey de gerona

rabo de toro  chuletas de cordero a la parrilla

Después pasamos a los platos fuertes. Todos tomamos carne a la brasa porque viendo lo que se habían pedido nuestros vecinos de mesa entendimos que era la especialidad de la casa. Mi hermano se pidió una parrillada de carne. No éramos conscientes de que no era un plato sino una fuente de carne. Si os apetece probarlo, os aconsejo que compartáis este plato entre dos. La parrillada incluía butifarra, pollo y cordero. La butifarra estaba excepcional, la verdad. Yuan se pidió rabo de toro que venía guisado y la verdad es que ella estaba encantada. Le gustó mucho. Mi padre y yo tomamos cordero a la brasa y quizás fue lo más flojo que sirvieron ese día. Hemos probado mejor cordero. Lo que sí hizo honor a su reputación fue el filete de ternera de Gerona que se pidió el repostero. Una carne de la mejor calidad y hecha en su punto. ¡Delicioso!

manzana con crema catalana  sorbete de limon

Para acabar la verdad es que queríamos pedir postre pero estábamos llenísimos así que la mayoría optamos por no tomar nada o bien tomamos un sencillo y digestivo sorbete de limón. Mi padre pidió unas tortitas de manzana con crema catalana para compartir con mi madre. ¡Dios mío! Qué gran acierto. Era algo que nunca había probado y me encantó. La verdad es que le debo mucho a la persona que descubriera el maridaje entre la manzana y la vainilla. ¡Ñam, ñam! Y así doy por concluida mi crónica vacacional del 2014. Se podría resumir en tres palabras: naturaleza, comida y familia. valle de nuria

Y como última reflexión os invito a que intentéis buscar el tiempo y los recursos para poder escaparos de forma asidua al campo, al bosque, a la montaña…En definitiva, a la naturaleza. Es una magnífica oportunidad para evadirse del bullicio de Barcelona, para perderse donde nadie os conozca y para reencontrarse con uno mismo. Tan sólo unos días en los que lo único que haya que hacer es descansar, relajarse, meditar, leer y pasear por la naturaleza.

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