Valencia gastronómica

El fin de semana pasado el repostero caprichoso y yo emprendimos un fin de semana romántico en Valencia. Había estado sólo en una ocasión allí cuando era pequeña así que no recordaba nada de la ciudad.

Emprendimos nuestra ruta un poco tarde para mi gusto pero como yo no cuento con el privilegio de jornada intensiva los viernes no podía ser de otra forma. Aún así nos esperaban muchas sorpresas agradables. Entre ellas la de descubrir que Valencia tiene un encanto especial que nos recuerda mucho a nuestra ciudad de la infancia y la adolescencia…Sevilla.

ayuntamiento valencia  plaza catedral

plaza catedral valencia  puerta serranos

Llegamos bastante tarde pero aún así conseguimos dar un paseo por la Valencia nocturna y probar algunas de las delicias gastronómicas que María, la coordinadora de Yelp Valencia, nos había recomendado.

Fuimos al bar “La Rentaora” y pedimos 4 cosas. Estábamos muertos de hambre y cansados por el viaje y pensamos que nos merecíamos algunas tapitas. No nos podíamos imaginar que las tapas iban a ser tan grandes. Pedimos lacón y nos trajeron un plato enorme llenísimo de un delicioso lacón calentito y sabroso.

chorizo diablo  rentaora

También pedimos chorizo al infierno que vino envuelto en llamas y cargado de sabor. Por último pedimos un dip de Torta del Casar que al repostero caprichoso le volvió loco y unas rilletes de pato caseras que estaban muy buenas también aunque no nos la pudimos acabar. No eran como las que solía comer cuando estaba en Francia. Tenían mucho menos grasa pero también es verdad que las sirvieron calientes y normalmente las solía tomar frías como si de un foie gras se tratara. Al estar caliente el plato, la grasa se disimula más.

ciudad ciencias valencia  ciudad de las ciencias valencia

la ciudad de las ciencias  ciudad de las ciencias

Al día siguiente tras desayunar nos dimos un buen paseo por la Ciudad de las Ciencias y alrededores. Este complejo arquitectónico, obra de Santiago Calatrava y Félix Candela, me impresionó. Además el clima acompañó. Hizo un día radiante que invitaba a caminar y caminar. Y eso hicimos durante horas. Llegamos a la Marina y de ahí seguimos hasta la playa. Cuando nos quedamos sin fuerzas hicimos una parada técnica para repostar energía.

atomic burguer  Hamburguesa Tommy Mels

patatas bacon queso  playas valencia

Improvisamos y sobre la marcha decidimos ir a uno de los restaurantes de la cadena “Tommy Mels“. Las hamburguesas estaban buenísimas. Yo me pedí la clásica Tommy Mel’s y el repostero caprichoso optó por la “Atomic”. Como si de la película Grease se tratara, acompañamos nuestras hamburguesas de un batido de helado. El mío estaba especialmente bueno. Se llama “All night dancing”. El nombre me sedujo pero su sabor me conquistó del todo.

castillo de arena  valencia dulce

buñuelos calabaza  calles valencia

Tras el almuerzo descansamos un poco y enseguida emprendimos una nueva ruta. Esta vez por el centro de la ciudad.  Donde nos dimos un buen paseo por la parte histórica. Desde las Torres Serrano hasta la plaza de la Catedral y llegando hasta el Ayuntamiento. Cuando llegó la hora de la cena nos fuimos directos al restaurante “El Coral“. Esta era otra de las sugerencias de María, de Yelp. Nos encantó. Los dueños eran muy campechanos, muy cercanos y atentos y se les notaba que estaban orgullosos de su buena cocina.

chipirones  plancha  coquinas

patatas bravas  helados italianos

Nos habían avisado que las raciones eran enormes así que fuimos discretos y sólo pedimos una de bravas, una de coquinas  (o tellinas como las llaman en Valencia) y una de chipirones. ¡Dios mío! No pudimos con todo. Efectivamente las raciones son más que generosas. Son familiares. Se nota la calidad y la frescura del producto y también el mimo con el que lo preparan. Es un restaurante clásico, de los de toda la vida en el que todo el mundo encuentra algo que le gusta. Otros de los platos que nos quedamos con las ganas de probar fueron la ensaladilla rusa y las chuletitas de cordero. Tendrá que ser la próxima vez.

De postre nos tomamos un helado muy gourmet en una heladería italiana que había en ese mismo barrio. Sé que es casi un sacrilegio el haber optado por un helado italiano en vez de helado local, sobre todo con la buena fama que tienen los valencianos a la hora de hacer helados pero estos los encontramos por casualidad y tenían muy buena pinta.

arquitectura valencia  catedral valencia

calles de valencia  horchata valenciana

Para hacerlas paces con los valencianos optamos por un desayuno “molt valenciá”, horchata con fartons en la horchatería “El Siglo“, una horchatería con solera donde las haya. Yo no soy una gran fan de la horchata pero admito que esta estaba deliciosa, fresca, suave y dulce pero no demasiado.

horchateria el siglo  horchateria siglo

Después de este calórico desayuno dimos un paseo por los Jardines del Turia donde vi este curioso árbol con púas en su tronco. Sólo lo había visto antes en los jardines de los Reales Alcázares y la verdad es que me hizo mucha ilusión verlos ahí. Además estaban en flor. ¡Qué preciosidad!

arbol exotico  flor exotica

Y para acabar este suculento viaje por tierras valencianas, llegó la traca final…Un arroz en uno de los pueblos de la Albufera. Tan sólo el camino hacia el Perelló ya mereció la pena. Nos topamos con estas maravillosas vistas. Arrozales, marismas, centenares de aves…

la albufera valenciana  la albufera

Después de perdernos por el camino por fin encontramos el restaurante pequeño, discreto y familiar que nos recomendaron. “El Manchego” tiene buena fama por su pescado fresco y por sus paellas. Querríamos haberlas probado todas, el arroz a banda, la paella de mariscos, el arroz de verduras…Pero al final optamos por la paella de conejo y pollo, es decir, lo más parecido a la paella valenciana clásica de toda la vida.

calamares romana  langostinos ajillo

paella valenciana    horno beata ines

Como la hacen sobre la marcha tuvimos que esperar un ratito así que, ¿qué mejor forma de pasar el rato que con una tapita de gambas al ajillo y una de calamares a la romana? Las gambas al ajillo estaban increíbles, frescas, jugosas, buenísimas. Y el arroz también. Me encantó especialmente el garrofó. Lo convierte en un plato redondo.

Y de postre nos fuimos a una pastelería de fama entre los valencianos. En el pueblo de Cullera se encuentra el horno “La Beata Inés“, o como yo lo llamo…La Cueva de las tentaciones. Cuando entramos allí se nos cayó la mandíbula al suelo. ¡Menudas piezas de bollería!

pan quemao  coca sidra

tarta manzana y bizcocho nueces  ensaimadas

Las ensaimadas y los “pan quemaós”, una especie de bollo de leche brutal, tenían un tamaño descomunal. Las tartas tenían una pinta excelente y además todo de elaboración casera.

cocas caseras  pizza casera

magdalenas  pan quemao nutella

También tenían todo tipo de cocas, magdalenas, e incluso cocas saladas y pizzas. La verdad es que había que coger número como en la carnicería y estaba rebosante de clientes incluso siendo domingo a las 16.30 de la tarde. Nosotros compramos un “pan quemao” relleno de nutella que estaba realmente impresionante.

tartas  la beata ines

Y sin más dilación concluimos la crónica gastronómica de nuestro primer viaje juntas a la “Sevilla” del Levante. Valencia, que al igual que Sevilla, es una ciudad tradicional, monumental y con buenísima gastronomía.

repostero y cocinera caprichosa

¡Hasta la vista!

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