Restaurante Abac

Como la mayoría ya sabéis el año pasado el repostero caprichoso y yo nos casamos. Fue en una playa de Cádiz, descalzos sobre la arena, al atardecer. La verdad es que fue inolvidable.

Pues además de tener la gran suerte de poder contar con nuestra familia y amigos en ese día tan especial, nos llegó una lluvia de regalos. De entre ellos hubo uno en particular que nos hicieron con mucho cariño mis amigos de Barcelona. Sabían que sería una experiencia inolvidable.

Y así fue nuestra cena degustación en el restaurante ABaC. Sin duda, para repetir. Nada más entrar nos recibieron en la puerta y nos llevaron a la sala. Allí nos acomodaron y nos sirvieron una copa de cava, Jaume de Codorníu Brut Gran Reserva.

Nos gustó tanto el cava que decidimos acompañar la cena con una botella (y agua, por supuesto). Tras elegir las bebidas comenzó el espectáculo. A mí me encantó el hecho de que nos sirvieran los platos a “4 manos”, es decir, que nos servían el plato exactamente al mismo tiempo a Marco y a mí, de forma sincronizada. Lo colocaban en la mesa, lo descubrían y después nuestro camarero “principal” lo describía. Ese componente solemne y teatral me cautivó.

En el ABaC los menús degustación se componen de diversos “pasos”. En este caso nuestra experiencia era de 13 pasos: 10 salados y 3 dulces. Los distintos pasos están hechos en gran medida de alimentos de temporada. De hecho nos comentó el camarero que cada mes y medio cambian el 70% del menú para seguir innovando, sorprendiendo y poder utilizar los ingredientes de gran calidad que nos ofrecen las distintas estaciones.

cubierto abac

El primer plato fue el Bloody Mary on the rocks acompañado de un tamarillo bloody con cogollos de lechuga impregnados en agua de anchoas. Es la interpretación del Chef del clásico cóctel “Bloody Mary”.

bloddy mary  taco de maiz y foie gras

El paso tiene dos partes, por un lado un sorbete de tomate, presentado en un tamarillo, un fruto de la familia de las solanáceas que es originario de los Andes peruanos. La otra parte se trata de un vaso en el que se encuentran unos cubitos, que por su sabor puede que sean de algún tipo de caldo. El camarero tras presentar el plato sirve un líquido de color avainillado que se parece un poco al color del Chardonnay. No me quedó claro qué era exactamente este brebaje. Pero sé que tenía un toque picante y avinagrado, como los condimentos que se le echan al famoso cóctel (ej. tabasco, sal y pimienta, salsa Worcestershire).

El siguiente paso fue uno de los favoritos de Marco, el repostero caprichoso. Era un Taco de maíz y foie gras con helado de mole. Las delicadas virutas de foie tenían un toque de naranja y combinaban a la perfección con el sabor del helado. Las texturas eran las protagonistas aquí: texturas crujientes, suaves, picantes…La versión más refinada de la gastronomía mexicana. Nos gustó mucho.

calcots abac  curry verde de guisantes y erizos de mar

El siguiente paso fue uno de mis favoritos. Es la interpretación del chef de una Calçotada. Oficialmente el plato se llama “Pequeños puerros confitados con romesco helado y carbón ahumado“. Pero lo que más nos sorprendió fue cómo Jordi consiguió transportarnos de la sala de este galardonado restaurante al campo en un día soleado de invierno catalán. Este plato nos evocó todo lo bueno que tiene una calçotada, es decir un día tranquilo en el que disfrutar de las cosas sencillas con los amigos.

El plato se presenta cubierto por una urna de cristal y cuando se sirve, se descubre la comida dejando escapar el aroma de barbacoa que tan ingeniosamente han capturado. La presentación y las texturas vuelven a sorprenderme, sobre todo el carbón comestible, una especie de suave arenilla crujiente que se deshace en la boca. Aún estoy dándole vueltas a cómo lo habrán hecho.

El siguiente paso fue el Curry verde de pequeños guisantes y erizos de mar. Este plato combinaba guisantes con “falsos guisantes” que eran esferificaciones de curry verde. Lo que más me gustó de este plato fue el delicioso toque cítrico que creo que era citronela. Y también el probar (por primera vez en la vida) el erizo de mar.

ceviche de lulo  brioche con anguila

A continuación nos sirvieron Ceviche de lulo con ostras y pisco sour. El lulo es un fruto parecido al tomate y originario de América del Sur, principalmente de Colombia. La puesta en escena de este plato fue realmente llamativa. El camarero hizo un helado con huevo y pisco delante nuestra, utilizando nitrógeno líquido. Nos encantó ese toque dramático que convirtió al camarero en alquimista durante unos instantes.

Además el sabor también era espectacular. Yo no soy muy amante del pescado pero sí que disfruto con un buen ceviche y en este caso disfruté.

El siguiente paso fue otro de mis favoritos. Supongo que porque me sorprendió su simplicidad y su sabor. Se trata de la propia versión del “pan chino” de Jordi Cruz. Se trata de una Brioche frita, rellena de anguila asada, wasabi y alioli ahumado. Yo nunca había probado la anguila porque, como acabo de comentar, no soy una gran aficionada al pescado, sinceramente, nunca me llamó la atención este pescado tan alargado y feo. Pues no sé si será el saber hacer del chef o el hecho de que se sirviera como en un exquisito montadito con el toque ahumado del alioli, pero este plato me ganó el corazón. La brioche estaba exquisita, recién hecha por supuesto y esponjosa por dentro a la vez que crujiente por fuera.

gnocchi parmesana  salmonete de roca

La noche sigue avanzando y Marco y yo nos empezamos a sentir prácticamente saciados. ¡Y aún quedaban 4 pasos salados por llegar! El siguiente plato es uno de los clásicos, según nos comentaba el camarero. Se trata de los Gnocchi a la parmesana, compuesto por jugo y setas cocinadas e infusionadas a baja temperatura con citronela y trufa. Lo que más destacaría aquí sería la esferificación de parmesano que no sólo es divertido de comer sino que su sabor era muy intenso. Se notaba la alta calidad del parmesano curado.

Y la belleza que veis al lado de los gnocchi es el plato fuerte de pescado. El paso se titula “Salmonete de roca y Mediterráneo“. Desde luego el plato hace honor a su nombre. La presentación no podía ser más cuidada. Parecía un cuadro de Kandinksy o Miró.

Y el sabor también estaba a la altura. El salmonete se servía frito con su piel, con sus escamas crujientes y con algas, como el ramallo de mar.  Esta porción era bastante generosa. Se notaba que era el principal y también que empezábamos a estar bastante llenos. Pero…¿cómo decir que no a los manjares que aún nos quedaban por probar?

infucoccion cecina tendones  tendones alcachofas trufa

El siguiente paso fue la Infucocción de ternera con trufas, dashi de cecina, tendones y alcachofas. A mí me pareció la apuesta más arriesgada y personalmente no me lo pude acabar porque tenía un sabor muy intenso a carne. Fue la primera vez que probé un tendón de ternera y estoy orgullosa de ello pero este plato era demasiado carnívoro para mi gusto. Marco dio buena cuenta de él. Lo que sí diré es que el hecho de que el caldo se fuera infusionado en la mesa me gustó. Me pareció curioso ver cómo el caldo se iba evaporando e iba adquiriendo tonos más anaranjados.

pintada con foie gras

Finalmente pasamos al último paso salado. Se trata del plato principal de carne que era nada más y nada menos que Pintada a la brasa con foie gras, texturas de berenjenas, ajo negro y kumquat. El “bizcocho” o “esponja” de ajo negro me pareció muy original. Los sabores eran variados y se combinaban a la perfección (los matices de regaliz del ajo negro, el toque cítrico del kumquat, el amargor de la berenjena y el toque casi dulce de la salsa y del foie).

Antes de pasar a los postres me gustaría mencionar un detalle que me dejó boquiabierta. Marco se ausentó unos instantes para ir al baño y antes de que volviera el camarero ya le había retirado la servilleta “usada” y le había colocado una servilleta fresca en su mesa. La llevó a la mesa en una bandeja de plata llena de servilletas limpias y bien enroladitas y la ubicó en su posición exacta con la ayuda de unas pinzas. Desde luego este es un nivel al que no estaba acostumbrada. Aunque no sería difícil acostumbrarme…Je, je, je.

En seguida llegaron los postres. Se empezó por las “Almendras tiernas” que ellos consideran el prepostre. Aunque la presentación y la elaboración no tenían nada de sencillo, se notaba que inspiración era de algo tan tradicional y cotidiano como unas simples almendras.

Como veis el postre era mucho más que eso, con helado de yogur, falso arroz con leche y muchos otros detallitos que no alcanzo a recordar.

almendras tiernas

Seguidamente nos trajeron el siguiente paso dulce. Nos presentaron un cuenco que me recordaba a la cáscara de un huevo de dinosaurio, al más puro estilo “Jurassic Park”. En su interior, sin embargo, era todo vegetal. Parecía un trocito de huerto en miniatura. ¡Qué preciosidad de presentación! Me cautivó la presentación pero también el sabor. Se trataba de Tierra de chocolate con crema de chirivías, cortezas de tubérculos asados, ganache chipotle y avellanas tostadas. La zanahoria que veis no era una “falsa zanahoria” como muchos podríais pensar. Era una zanahoria de verdad. La combinación de chocolate y zanahoria me fascina. Además el toque áspero y amargo de los tubérculos y las avellanas tostadas conseguía esa ilusión de tierra comestible. ¡Muy divertido, la verdad!

tierra de chocolate y ganache chipotle

Por último tomamos el postre final: Flores, helado de violetas, espuma de yogur y crujiente de galletas. Se servía en otro cuenco impresionante, cubierto con papel de arroz comestible. Para llegar al postre debes partir el papel con la cuchara y después se recomienda que mezcles todos los elementos. Así hice. Me gustó tanto que se me olvidó hacer una foto del interior, una vez lo mezclé todo. ¡Lo siento! Mis instintos primarios pudieron conmigo.

flores helado violeta

Por fin concluía esta larga e intensa experiencia culinaria. Al acabar estábamos tan llenos que no podíamos ni pensar en tomar un cóctel. Así que optamos por tomar una infusión que se llamaba equilibrio. El nombre nos llamó mucho la atención así que nos la pedimos y nos sentó de maravilla.

Además venía acompañada por toda una serie de petits fours dignos de Willy Wonka: rocas rellenas de amaretto, chocolatina de chocolate y café, macaron de yuzu, falso macaron de Baileys…Pero los 3 petits fours que más nos gustaron fueron: las tejas de caramelo y almendras, el toffee y los pintalabios comestibles.

El toffee estaba espectacular. Fresco, jugoso, delicioso. ¡Se metía todo en la boca, con papel y todo, ya que el envoltorio era comestible! La textura crujiente del caramelo y las almendras nos gustó mucho también pero lo que realmente me conquistó, a nivel de presentación, fueron los pintalabios.

petits fours abac  pintalabios comestibles abac

Hechos con frambuesa y rosas y presentados sobre una roca blanca tallada, desde luego sorprenden e impresionan. Si haces la prueba este petit four, no sólo tiene un excelente sabor sino que te deja los labios color frambuesa. ¡Otra sorpresa!

infusion  mel i mato abac

Pero para mí la mayor sorpresa fue cuando al final de la noche salió el Chef a departir con sus comensales. Recibía el feedback directo de sus clientes y era cercano, siempre con buen humor ante los comentarios. Yo le conté lo que nos pasó…Habíamos hecho la reserva inicialmente para mi cumpleaños pero justo el día anterior me ingresaron en el hospital para una operación de urgencias. La recuperación fue larga pero en cuanto estaba mejor, volvimos a ponernos en contacto con su equipo para reactivar la reserva. No nos pusieron ninguna pega.

El Chef, Jordi Cruz, dijo que se alegraba de que ya estuviera mejor y nos dejó hacernos una foto con él. Pues cuál sería mi sorpresa cuando al cabo de unos 5 minutos de la visita del Chef me trajeron un postre adicional con una velita…¡Para que celebrara mi cumpleaños, aunque fuera con retraso! Fue un detalle muy dulce que me ganó el corazón.

Jordi Cruz

¡Muchas gracias a todo el equipo de ABaC y sobre todo a mis amigos Mar, Carlos, Meritxell, Carlos H. y Chari que hicisteis posible esta noche tan mágica!

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6 pensamientos en “Restaurante Abac

  1. Guapa, me hace mucha ilusión ver cómo disfrutaste del regalo, hasta me he emocionado al leer el post 🙂 Un besazo muy grande para los dos!

  2. Dios santo no se como llegue hasta aquí pero me quede fascinada con tu experiencia, que maravilloso momento has de haber pasado, esos platos son espectaculares… que nivel! Espero algún dia probar semejantes delicias!

    • La verdad es que fue una experiencia única. Aún la seguimos recordando de vez en cuando mi marido y yo. Es verdad que es caro pero merece la pena darse el super capricho alguna vez en la vida. ¡Te lo recomiendo!

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